El 25 de noviembre es una fecha clave que nos invita a reflexionar y a actuar sobre un problema que nos toca muy de cerca: la violencia contra las mujeres. Esta violencia se manifiesta de diversas formas, y en la base de todas ellas se encuentran las violencias simbólicas. Estas se refieren a todas aquellas formas de agresión que se ejercen a través de símbolos, imágenes, discursos y prácticas cotidianas que perpetúan la desigualdad y la discriminación hacia las mujeres.
En nuestra comunidad riojana, esta se ve en la normalización de estereotipos de género que desvalorizan a las mujeres, en la representación de la mujer como objeto y en el menosprecio de sus logros y capacidades. Estas expresiones, aunque sutiles, tienen un impacto profundo en la salud y en la libertad de las mujeres, así como en su acceso a derechos fundamentales.
Como profesionales de la Psicología en La Rioja, tenemos un papel fundamental en la comprensión y el abordaje de la violencia simbólica. A través de un enfoque crítico, podemos identificar cómo los mensajes que circulan en la política, los medios y la educación riojana refuerzan la desigualdad.
Es fundamental que trabajemos en la deconstrucción de estos estereotipos y en la promoción de una imagen de la mujer que la empodere y la valore en su diversidad. Asimismo, la intervención psicológica puede contribuir directamente a la sanación y el fortalecimiento de las mujeres, ayudándolas a reconstruir su identidad y autoestima, y a desarrollar una resistencia frente a las violencias que enfrentan.
Es necesario que las instituciones, los medios de comunicación y la sociedad riojana asuman un compromiso real en la lucha contra la violencia simbólica. Esto implica una revisión profunda de los contenidos que se difunden, así como la implementación de políticas que promuevan la igualdad de género. La educación juega un papel crucial en este proceso, ya que desde la infancia es esencial enseñar a las nuevas generaciones a reconocer y rechazar cualquier forma de violencia, incluyendo la simbólica.
En este esfuerzo, la Psicología riojana es una aliada estratégica e imprescindible. No se trata solo de ofrecer terapia a las víctimas, sino de aplicar el conocimiento científico al diseño de las políticas públicas locales. Los profesionales de la Psicología aportan el marco técnico necesario para analizar y diagnosticar el discurso institucional, identificando científicamente dónde se esconde el sesgo y la violencia simbólica en la comunicación y los protocolos municipales. Asimismo, tienen la capacidad de diseñar e impartir formaciones prácticas y efectivas que logren modificar actitudes y conductas en el personal del Ayuntamiento, superando la simple transmisión de información. Esta colaboración asegura que las acciones del gobierno local no sean solo de cumplimiento, sino que realmente logren un cambio de paradigma en las actitudes y en la cultura institucional, ayudando a medir el impacto real de las políticas de igualdad para garantizar que estas sean verdaderamente efectivas y transformadoras.
Instamos a la sociedad riojana a ser aliada en esta lucha. La eliminación de la violencia simbólica no es una tarea exclusiva de las mujeres; es un desafío colectivo. El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres nos recuerda que aún queda mucho por hacer. Desde el Colegio Oficial de Psicología de La Rioja, reafirmamos nuestro compromiso total y ofrecemos nuestra experiencia y conocimiento para acompañar a las instituciones locales en esta tarea. Es hora de alzar la voz y actuar contra todas las formas de violencia, simbólica y de otro tipo, que afectan a las mujeres, para que desde cada rincón de nuestra comunidad se construya un futuro más justo e igualitario, donde hombres y mujeres puedan vivir con dignidad, respeto y en igualdad de condiciones.