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"LA EXPERIENCIA DE ENFRENTARSE AL CÁNCER"
Dina Bergasa Lobera
Colegio Oficial de Psicólogos de La Rioja
Sin duda enfrentarse al cáncer es una situación difícil, pero al mismo tiempo superable.
Muchos son los temores que aparecen ante un diagnóstico de cáncer: ¿tiene curación?, ¿qué tratamientos me van a dar y cómo me afectarán?, ¿cuánto tiempo voy a estar entre médicos?
Este acumulo de dudas abruman a la persona que pasa de estar sana y despreocupada a tener una enfermedad incierta y amenazante. Serán las respuestas las que determinen como afrontar el cáncer unido a la forma de ser de cada uno.
Es normal en un principio sentir miedo al dolor, al sufrimiento y a todo lo desconocido que se avecina; pueden aparecer emociones negativas como la tristeza y el desánimo. Algunas personas sienten enojo y enfado y se preguntan ¿por qué a mí? Y otras se preocupan por el futuro y les inunda un sentimiento de incertidumbre.
La realidad es que es difícil ver de forma positiva el hecho de enfermar; “alegra esa cara”, “que yo no te vea triste”, son mensajes bienintencionados que el paciente no sabe como llevar a cabo.
Lo adecuado en estos casos es no negar estos sentimientos negativos y a ser posible, comunicarlos a personas de confianza. Estas emociones son consideradas normales en esos momentos y se irán disipando con el paso del tiempo.
En ocasiones, los familiares, amigos son pocos, están lejos, o no se sienten en disposición de escuchar y mostrar apoyo. Si esto ocurre, puede que uno se siga sintiendo mal y no crea en la superación de esta situación, siendo este un momento adecuado para buscar ayuda profesional y mejorar así el estado de ánimo.
Debemos aclarar que la forma en que uno se enfrenta al cáncer no influye en la evolución de la enfermedad, pero sí lo hace en nuestra calidad de vida. Es conveniente vigilarse y no caer en el desánimo o en el abatimiento. Normal y humano es sentir miedos y necesitar apoyo para superar un cáncer. Así, hay personas que sesienten culpables por no tener espontáneamente ese espíritu de lucha contra la enfermedad, pero será a medida que discurra la misma cuando se siente más control sobre lo que nos pasa, desapareciendo este sentimiento.
Además de las cuestiones emocionales, la persona tiene que hacer frente a los problemas físicos derivados de la propia enfermedad. Son muchos y muy conocidos a pie de calle: el dolor, los efectos secundarios asociados a los tratamientos (alopecia, nauseas, vómitos, mutilaciones, pérdidas y aumentos de peso), las intervenciones quirúrgicas, las pruebas exploratorias.
Pero a veces lo que produce mayor sufrimiento no tiene que ver con lo biológico sino con nuestro papel en la vida familiar y social. Es el caso de padres que ven cómo no pueden hacerse cargo de la crianza de sus hijos y temporalmente, tienen que delegar esas funciones en familiares. Las situaciones relacionadas con el trabajo, estudios, ilusiones o proyectos se ven alteradas y paralizadas, requiriendo del enfermo un gran esfuerzo de adaptación psicológica.
Hay una gran cantidad de personas que después de superarlo, piensan que esta experiencia les proporciona experiencias buenas y malas, pero no dudan en afirmar que es una gran enseñanza. Fijarse en lo positivo ayuda a vivir mejor, a darse cuenta de cosas que en nuestro día a día pasan desapercibidas: el cariño y apoyo de familiares y amigos, nuestra fortaleza, la importancia de las cosas...
Sin duda enfrentarse al cáncer es una situación difícil, pero al mismo tiempo superable. |